sábado, 25 de agosto de 2012

Tuviste tu tiempo y no supiste aprovecharlo.

+Pues claro que te quise, que durante todo este tiempo te necesité y te extraño.
Pero, ¿sabes? Ya no.
Ya no necesito saber que estás bien, que te arrepientes muchísimo de que nos estemos distanciando más de lo que los kilómetros permiten.
Ya no te quiero, pero tampoco te odio, simplemente te recuerdo como una persona que apareció en mi vida y que no tardó mucho tiempo en irse. Esa persona que me volvía loca cada vez que me amaba. Esa persona a la que amé hasta los tope de un corazón humano. Esa persona por la que mis latidos sonaban. y en cuanto a lo de extrañarte, es cierto. Lo nuestro fue demasiado intenso como para olvidarlo de la noche a la mañana. pero ya no quiero que vuelvas, porque ya no eres tú mi mayor prioridad, ahora ni siquiera tengo una prioridad, porque las personas tenemos como error tomar como prioridad a la persona que te toma como opción.
Ahora se que sin ti estaré bien, al igual que tu sin mi. Pero chico, si todavía me quieres, no deberías de haberme lastimado, porque quién juega a que lo quieran, se arriesga a que le olviden.


 Y solo decirte que sí que hoy sonrío, pero tranquilo que tú no volverás a ser el motivo.

Recuerdos.

Me quemé jugando con una vela, hice un globo con chicle y se me pegó en toda la cara, hablé con el espejo, quise ser modelo, actriz, famosa... También me escondí detrás de una cortina y se me olvidó de que los pies quedaban fuera, robé un beso y sigo andando en lo desconocido. Yo lloré al escuchar una canción, subí a escondida a la terraza para atrapar estrellas, hice juramentos eternos, lloré en el suelo de mi habitación por algo que me pasaba, huí de mi casa para siempre y volví al instante. Me sentí sola en medio de miles de persona por el simple echo de que me faltaba una, vi ponerse el sol, vi como cambiaba de naranja a rosado, me tiré a la piscina y no quise salir más. Sentí miedo de la oscuridad, temblé por los nervios, y casi muero de amor pero renací para ver la sonrisa de alguien especial. Desperté en medio de la noche y sentí miedo de levantarme. Aposté correr descalza por la calle, grité de felicidad, robé rosas de un jardín, me enamoré y creí que era para siempre. Todos estos son momentos fotografiados, momentos tristes, felices y emotivos guardados en este baúl llamado corazón. 

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Qué me hace falta en esta vida? Solamente él.

A ver hoy voy hablaros de él, sí, otra vez, otro día más hablando de él, ¿por qué? Porque es el único que ocupa mis pensamiento, es la persona que está ahí a cada segundo sacándome una sonrisa, haciéndome feliz como nadie nunca lo había hecho. Se que no es perfecto, se que no es ese rubio de ojos azules, ese chaval de gimnasio, pero yo tampoco he dicho que quiera a uno de esos. A mi me encanta él, con ese pelo moreno y esos ojos marrones que enamoran, esa sonrisa perfecta que te hace olvidar cualquier problema, esos labios que piden que lo bese a cada minuto y esa cara tan linda de niño bueno.


Lo que más me gusta de él es su forma de ser, es como me hace sentir con tan sola una palabra, amo nuestras conversaciones, me vuelve loca sus "buenas noche pequeña" y me enamora sus "buenos días princesa", es tan cariñoso, tan bueno, tan simpático, tan dulce... tan perfecto que no puedo cambiarlo por nada de este mundo. Es la única persona con dos corazones, tiene el suyo y el mío, y se lo doy sin miedo porque se que que lo va a cuidar como me cuida a mi, confío en él como nunca antes lo hice en nadie, porque él se lo ha ganado, he se ha ganado día a día, mi confianza, mi corazón y mis ganas de estar con él. Es que no tengo palabras para él, porque todo lo que diga se queda corto comparado con lo que siento. Solo decirte que eres lo mejor que tengo y que no quiero perderte nunca mi vida. Te amo gordo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

A veces quién menos crees que puede aparecer en tu mundo, es la misma persona que te hace totalmente feliz.


Todo empezó con una solicitud de amistad, yo lo acepté, al principio hablábamos poco, pero luego hablábamos más y más, y a mi me gustaba, me caía bien, se veía una buena persona y me entretenía mucho con nuestras conversaciones. Poco a poco hablábamos a cada hora, incluso cuando no estaba lo echaba de menos. Yo empecé a asustarme, no sabía porque necesitaba hablar con él todo el día, no sabía por qué le echaba de menos cuando no estaba. Y un día encontré la respuesta, le estaba cogiendo demasiado cariño en muy poco tiempo y eso me asustaba mucho, lo necesitaba en mis días, me estaba enamorando de él. Sí, se que esto puede parecer una tontería, se que hay gente que pueden pensar que eso es imposible, que no te puedes enamorar de una persona que jamás has visto. Pues yo lo hice, me enamoré de él a través de una puta pantalla, a través de la misma que me había unido a él y la misma que me separaba, pero era feliz, me conformaba hablar con él aunque no lo viera, y cada vez que me hablaba mi sonrisa aumentaba, no sabía controlarla. Poco después nos conocimos, y en persona era aún más guapo de lo que me imaginaba, me enamoré más de él, era perfecto, desde que lo vi sabía que tenía que ser mio, y hoy en día lo es. Pero hay un problema, está la puta distancia, la que nos separa pero a la vez la misma que nos une. A pesar de esto nosotros seguimos queriéndonos cada día más y yo tengo claro que un puñado de kilómetros no harán quererlo menos. Cuando estoy triste recuerdo todos esos días que paso junto a él, aquellos días de playa, aquellas noches juntos, todos nuestros besos, y cada una de nuestras caricias, recuerdo esos te quiero que me dice entre beso y beso con la voz entrecortada y el corazón acelerado. No hay nada que me guste más que su perfecta sonrisa a dos centímetros de la mía, no hay nada que me guste más que sus besos en el cuello y mis mordiscos en sus labios. Y hoy estoy segura de lo que quiero, y lo único que quiero, lo único que necesito en mi vida es a él y por eso hoy me atrevo a decirle que quiero pasar el resto de mi vida a su lado. 




Dicen que los "para siempre" nunca se cumplen, por eso yo me voy a arriesgar con un infinito.

Siempre volvemos a caer en la telaraña del amor.

Cuando ya crees que nunca, pero nunca más te va a tocar a subir a ti, cuando piensa que has tocado fondo, pero ese fondo el del final del todo, que vas cayendo a 300km por hora, y no hay salida, no hay vuelta atrás, no va a volver, y tú no quieres volver a subir por nada del mundo, y ya no tienes nada, nunca lo has tenido, y sigues, sigues cayendo en picado, no hay nada que te vaya a poder aguantar por el camino por mucho que lo intenten, nada va hacerte subir, nada va hacerte cambiar, nunca más vas a volver a estar arriba, a sentir, nunca vas a desear tanto vivir como antes de que se marchara, nada te va a frenar, y entonces te das cuenta que de momento te quedas quieta, y que ni subes ni bajas, que no oyes nada ni a nadie, y que pasas de todo, ausentes te llaman, y no respondes, excepto a una sola voz, y empiezas a subir a la velocidad que estabas bajando pero multiplicada por tres, y en ese momento te das cuenta de que has vuelto a tropezar, que has vuelto a caer pero de manera acelerada, sientes que te has vuelto a enamorar, pero esta vez distinta a las demás formas. y entonces con él te das cuenta de que es inhumano ser tan feliz.