miércoles, 15 de agosto de 2012

Siempre volvemos a caer en la telaraña del amor.

Cuando ya crees que nunca, pero nunca más te va a tocar a subir a ti, cuando piensa que has tocado fondo, pero ese fondo el del final del todo, que vas cayendo a 300km por hora, y no hay salida, no hay vuelta atrás, no va a volver, y tú no quieres volver a subir por nada del mundo, y ya no tienes nada, nunca lo has tenido, y sigues, sigues cayendo en picado, no hay nada que te vaya a poder aguantar por el camino por mucho que lo intenten, nada va hacerte subir, nada va hacerte cambiar, nunca más vas a volver a estar arriba, a sentir, nunca vas a desear tanto vivir como antes de que se marchara, nada te va a frenar, y entonces te das cuenta que de momento te quedas quieta, y que ni subes ni bajas, que no oyes nada ni a nadie, y que pasas de todo, ausentes te llaman, y no respondes, excepto a una sola voz, y empiezas a subir a la velocidad que estabas bajando pero multiplicada por tres, y en ese momento te das cuenta de que has vuelto a tropezar, que has vuelto a caer pero de manera acelerada, sientes que te has vuelto a enamorar, pero esta vez distinta a las demás formas. y entonces con él te das cuenta de que es inhumano ser tan feliz.