Crucé la fina línea que hay entre la amistad y el amor.
Amigos. Algo bueno, después de todo.
Siempre estamos juntos; no hay nadie que sea capaz de separarnos .. ¿O quizás
sí? Él es la persona perfecta, os lo digo yo. Alto, guapo, ojos grandes y claro, mirada penetrante, sonrisa arrebatadora, simpático y siempre ha estado cuando lo he
necesitado. Nos conocemos de hace mucho. Siempre ha tenido una
sonrisa para mí y unas palabras de apoyo cuando más lo he necesitado e
infinidad de momentos divertidos. Yo, a decir verdad, no tengo una mejor amiga,
como todas las chicas de mi edad...Yo lo prefiero a él. Me entiendo mejor con
él que con cualquier otra chica. Todo lo que sé, me lo ha enseñado él. Ha
sido mi maestro tanto en lo bueno como en lo malo. Y las caídas siempre las he
superado gracias a él. Pero yo cometí un gran fallo. El peor error que puede
cometer una chica como yo. Crucé la línea. Esa fina línea que hay entre la
amistad y el amor. Y me enamoré de él. La verdad es que me di cuenta de esto
cuándo siempre estaba abrazándome y diciéndome lo especial y única que era,
pero nunca quise asimilarlo. Nunca, hasta ahora, que sé que se imposible de
ocultar. Y además se que no siente para nada lo mismo que yo, que me sigue
viendo como su mejor amiga y nada más. Debería sentirme orgullosa de ello pero
no me conformo. Necesito más. Hoy me ha dicho que siempre seré su mejor amiga y
que siempre me verá como esa hermana que ha crecido con él. No lo he soportado.
He salido corriendo y me he encerrado en casa. Ahora mismo no para de llamarme.
He apagado el móvil. No
sé cómo he sido capaz, pero sé que es lo mejor. Es mejor así. Mientras lloraba
desconsoladamente, he recordado lo que me decían en el instituto cada vez que
nos veían juntos;
+¿Estáis juntos? Ni siquiera sabían lo que me dolía cada
vez que les respondía: -No. Solo somos amigos.